VIVE COMO UN ÁRBOL QUE CAMINA por Kzwleh Elagabalus

“Sé tu propio asunto con la acción solamente. Púrgate a ti mismo de la creencia: ¡vive como un árbol que camina! No tomes ningún pensamiento del bien o del mal. Transfórmate en la causalidad auto-activa mediante la Unión de tu Yo y tu Self”

-Austin Osman Spare: El Centro de la Vida; Aforismo I

En 1890, James George Frazer, sociólogo y antropólogo inglés, publica “La Rama Dorada” (The Golden Bough), una investigación antropológica sobre los vínculos entre la magia y la Religión en distintas culturas de todos los continentes. Este libro fue muy bien recibido por el público de su época, y si bien el libro está marcado por una visión racionalista que es escéptica con respecto a la magia, por contener una descripción precisa acerca de como el pensamiento mágico se manifestó en diversas culturas, los círculos ocultistas también recibieron varias influencias por parte de este libro; incluso Austin Osman Spare recoge sus ideas en varias secciones de su obra.

Nos interesa para este escrito el capítulo de La Rama Dorada llamado ‘El Culto de los Árboles’.

En dicho capítulo, tras estudiar como se manifiesta el culto a los árboles en distintas culturas, Frazer resume: “En la mayoría, si no en la totalidad de todos estos casos, predomina la idea de estar el espíritu como incorporado al árbol: le anima y padecerá y morirá con él. Pero según otra opinión probablemente posterior, el árbol no es el cuerpo, sino la morada del espíritu arboreo, que puede entrar y salir a su acomodo” . Luego Frazer ahonda en el culto a los árboles y concluye que al espíritu arboreo le está atribuida la regencia por sobre las lluvias, la reproducción del ganado, la fertilidad de las cosechas, la procreación humana, es decir, todo aquello que es procreación. Por lo tanto, los espíritus arboreos eran los destinatarios de infinidad de ritos que buscaban garantizar la abundancia de la procreación, ya sea humana, animal o vegetal.

Luego Frazer detalla esta curiosidad: “Hay una serie de casos instructivos en los que el espíritu del árbol está representado simultaneamente bajo las formas vegetal y humana, colocadas una al lado de la otra, como si fuese un expreso propósito de explicarlas reciprocamente. (…) Por esta razón no puede haber ninguna duda de que el espíritu del árbol está representado en realidad por una forma humana”  . Más adelante, dentro del mismo capítulo, Frazer narra, en una gran cantidad de ejemplos, como en distintas culturas suele realizarse para el Equinoccio de primavera una suerte de procesión que es encabezada por una persona vestida de árbol: es decir, cubierta de hojas y ramas. Esta persona usualmente es llamada durante la ceremonia de idéntica manera que el árbol, sin que haya distinción entre uno y otro. El “hombre-arbol” (o “mujer-árbol” en otros casos) no representa al árbol, sino que es el árbol. Y por lo tanto su espíritu es el espíritu arbóreo, el garante de toda fertilidad y procreación.

Este “árbol que camina” generalmente recorre la aldea y recibe distintas ofrendas que se relacionan con las entidades de las cuales se espera fertilidad. La función de este “árbol que camina” es garantizar que la procreación se manifieste.

Es posible ver, en un cuadro de Spare, justamente llamado “El Culto a los Árboles” una representación pictórica de esta escena narrada por Frazer:

El Zos Kia Cultus, tal como fue definido por AOS, es por un lado el culto al cuerpo como totalidad, o Zos. Este cuerpo total incluye tanto los aspectos físicos del cuerpo como los mentales (es decir, la mente en sí misma). Y por otro lado es un culto al Kia, nombre que AOS elige arbitrariamente para definir al “Yo Atmosférico”, aquello que es “ni una cosa-ni otra”; o como también decía AOS: ” la absoluta libertad que al ser libre es suficientemente poderosa para ser realidad”. Zos es el aspecto activo, aquello que también puede ser llamado la voluntad; Kia es el aspecto pasivo, la imaginación, donde todas las posibilidades residen.

Sin embargo Spare no es un pensador dualista, sino que podría definirse su sistema como un monismo extremo. Zos y Kia están unidos mediante la Nueva Sexualidad, que es llamada “nueva” porque permanece siempre idéntica a sí misma, sin jamás mutar; no se trata de la ley inmutable, sino de la absoluta ausencia de ley, el gran vacío. No es una sexualidad dualista, sino que es el monismo del gran vacío, de aquello que no es ni una cosa – ni otra.

La Nueva Sexualidad es el encuentro de Zos con Kia, encuentro que se manifiesta en la Postura de la Muerte; estado de suprema unión en el cual todas las dualidades son trascendidas. Trascendidas no por la unión de éstas, sino por su negación, por el vacío. No es entonces extraño que Spare haya retomado el relato de Frazer: si recordamos otras frases de Spare como: “No hay ni yo, ni tu, ni una tercera persona -perdiendo esta conciencia al unir al YO con el SELF, no habrá ningún límite para la conciencia en la sexualidad. El aislamiento en el éxtasis, la inducción final, es suficiente -¡Pero procrea tu solo!” , es entonces sencillo ver como Spare relacionó sus ideas con las existentes en los ritos de los “hombres-árbol” o “árboles que caminan” que narra Frazer.

Volvemos a recordar los tres ejemplos que muestra Frazer en los cuales se manifiesta el Culto a los Árboles:

a) como una suerte de animismo en el cual los árboles están habitados por un espíritu cuya función es producir la procreación.

b) como una reciprocidad en la cual un hombre colocado al lado de un árbol sirve para que cada uno explique al otro recíprocamente.

c) como ritos de fertilidad en los cuales un hombre “disfrazado de árbol” se transforma en un árbol y su espíritu pasa a ser el espíritu arbóreo, generador de la procreación. Y así camina por toda una aldea para diseminar la fertilidad.

Por supuesto, estos ejemplos nunca se dan de manera aislada, sino que en todo Culto a los Árboles necesariamente las tres formas estarán presentes en mayor o menor medida. Un árbol existe en una constante postura de la muerte, en contacto permanente con Kia; perfectamente podría ser un símbolo de la Nueva Sexualidad. Podemos entender al cuerpo del árbol (su tronco, sus ramas, sus hojas, etc) como a Zos, y el espíritu que lo habita es Kia: un espíritu que si bien “habita” el árbol, también lo excede, pues si no fuese así, poco sentido tendría tomar a este espíritu como productor de la procreación de cualquier cosa distinta del árbol en sí. No sería entonces osado decir que el espíritu arbóreo es en estos cultos a los árboles un “Yo Atmosférico” del árbol; que está y no está en el árbol.

Ahora resulta mucho más sencilla de entender aquellas ordenes que la efigie de Kia le dicta a Zos en el Centro de la Vida: “¡Vive como un árbol que camina!” y “¡Procrea tu solo!”. Aquellos árboles caminantes poseídos por el espíritu arbóreo (el “Yo Atmosférico”) que es generador de la procreación son una excelente alegoría para el Zos Kia Cultus, la satisfacción extática del éxtasis que se proyecta en todas las cosas como procreación.

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~ por Naxas Narat en octubre 21, 2010.

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